20 diciembre 2008

Bartleby, el escribiente. Herman Melville

Leire Frisuelos

Este relato, escrito por el autor de Moby Dick, narra la historia de Bartleby, escribiente que trabaja al servicio de un abogado en Wall Street. Bartleby cumple rigurosamente con su obligación y trabaja sin descanso junto a sus excéntricos compañeros Turkey, Nippers y Ginger Nut. El día en que el abogado le pide que realice una tarea urgente y Bartleby responde con un desconcertante “Preferiría no hacerlo”, marca el comienzo de una serie de situaciones insospechadas que supondrán un cambio trascendental en la forma de concebir el mundo de este abogado. A partir de este momento, Bartleby preferirá no hacer nada de lo que le pida su patrón, repitiendo una y otra vez como una letanía la frase que en un primer momento resulta fuera de lugar, pero que según avanza el relato se carga de una lógica aplastante. Bartleby “preferiría no hacerlo”. Esta famosa declaración de intenciones, convertida en consigna literaria, despierta hoy la fascinación de miles de lectores.
Narrado en primera persona por el abogado (quien siente la necesidad de comunicar al mundo la existencia de un carácter tan peculiar como el de su escribiente), se publica en 1853 en la revista Putnam’s Monthly Magazine sin despertar demasiado interés. Bartleby, el escribiente es una pieza rara en el conjunto de la obra de Melville que se aleja por completo de cualquiera de sus otros trabajos y que anticipa algunos aspectos de autores posteriores como Kafka y Camus; una obra absolutamente moderna.
Bartleby es un personaje extraño y desconcertante que infunde a la vez indignación y melancolía, irritabilidad y compasión. No es como los demás, no se comporta según las reglas de la sociedad, prefiere ser diferente. “Pálidamente pulcro, enternecedoramente respetable, irremisiblemente desamparado: era Bartleby”.
“Soy un hombre bastante mayor. La naturaleza de mis ocupaciones, durante los últimos treinta años, me ha puesto en contacto, más de lo frecuente, con lo que podría parecer una clase de hombres interesante y un tanto singular, sobre los que hasta ahora, que yo sepa, no se ha escrito nunca nada; me refiero a los amanuenses o escribientes.” (Trad. Julia Lavid, Ed. Cátedra, 1987.)
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