15 abril 2009

Viaje al fin de la noche

Beatriz Tejada

Voyage au bout de la nuit fue publicada por Louis-Ferdinand Destourches, más conocido como Céline, en 1932, y es considerada su obra más importante. La novela es un viaje nihilista hasta lo más profundo del alma humana, hasta lo más sórdido y amargo de la vida. En medio de hambrunas y barbaries el lector desciende a los infiernos de la mano de personajes dispuestos a hacer cualquier cosa por sobrevivir entre tanta miseria humana.

Viaje al fin de la noche cuenta las andanzas de Ferdinand Bardamu, protagonista en el que Céline refleja tintes autobiográficos, por las principales aventuras de la primera mitad del siglo XX: la guerra, la vida en las colonias y la emigración a Norteamérica. Bardamu llega a las trincheras de la Primera Guerra Mundial tras enrolarse en el ejército francés en un ataque de estupidez patriótica. Asqueado del combate, herido física y moralmente por una causa que no le reportará beneficio alguno, decide desertar haciéndose pasar por loco, no sin antes mostrar el absurdo y brutalidad de la Gran Guerra.

Tras escapar de la contienda y finalizar un noviazgo en París con una americana, el protagonista viaja en barco a una colonia francesa en África. Céline aprovecha la estancia del personaje para hacer una crítica ácida del sistema colonial francés que retrata como el paraíso de los abusos, las corrupciones y explotaciones por parte de hombres podridos. Unas fiebres acaban con esa aventura, emigrando entonces hacia Estados Unidos donde perseguirá su particular sueño americano. Primero en Nueva York y después en Detroit, la América triunfal de los rascacielos y el progreso se tornará también sordidez, frustración y penurias. Tras el nuevo fracaso, Bardamu vuelve a París instalándose en la periferia, donde ejerce la medicina a pesar del asco que le da su clientela. De manera totalmente inercial los días se sucederán y se implicará en una trama similar a la de Crimen y castigo pero que tendrá un desenlace totalmente distinto.

La aparición de esta novela supuso una innovación literaria. Está escrita usando la jerga vulgar de la calle, con un lenguaje que a veces raya en lo grosero y con el que escandalizó a sus contemporáneos. Su prosa extremadamente violenta y amarga, su ritmo devastador y su vivo lenguaje libre de formalidades, justifican su consideración como una de las grandes novelas del siglo XX. Te gustará si te gusta: Michel Houellebecq, Jonathan Littell, Charles Bukowski, Boris Vian…