14 mayo 2009

Joan Salvat-Papasseit. Poesía completa

Antonio Ortega

Aunque pocos hayan leído los libros y antologías de la obra de Joan Salvat-Papasseit (Barcelona, 1894-1924), muchos habrán recitado y cantado sus textos junto a Nuria Espert o Montserrat Caballé y, sin la menor duda, con todos los intérpretes de la nova cançó catalana que han puesto música y voz a sus poemas, desde Lluís Llach y María del Mar Bonet a Guillermina Mota y Joan Manuel Serrat. Referente indiscutible de la cultura catalana y de la poesía de vanguardia, había sido antologado y traducido parcialmente al castellano, siendo la primera vez que se edita y traduce su Poesía completa gracias al trabajo de Jordi Virallonga, cuyas exactas y literales versiones hacen “sonar” rítmicamente en castellano, tanto en la forma como en el fondo, la esencia poética del catalán. Como en ese poema de Osa menor, su último libro póstumo, titulado “El oficio que más me gusta”, el suyo fue el oficio de poeta, a medio camino entre el revolucionario furor vanguardista por lo nuevo y moderno, y el peso aéreo de la tradición más lírica de la mano de la canción y el romance, elementos que reafirman su vocación nacionalista.

Cuartetas y madrigales conviven con caligramas y yuxtaposiciones; el discurso urbano con el amor más puro; la reivindicación y la lucha política con la intimidad más honda: “Somos el pelotón de los soldados de la vanguardia:/ el primer beso ha de ser para los primeros”. En sus poemas está la alegría de la vida, la intimidad más cotidiana, el amor, el erotismo y la plasticidad del cuerpo como elementos de creación, la historia y la vindicación política: la humanidad de la vanguardia. Una poesía que aspira a una totalidad en la que “Nada es mezquino/ porque la canción canta en cualquier cosa”, en la virtud del entusiasmo.