01 agosto 2009

Groucho y yo

Leire Frisuelos

Un libro de memorias escrito por Groucho Marx no podía ser un libro de memorias al uso. En él no aparecen confesiones íntimas ni datos desconocidos sobre la vida privada del autor; el único objetivo de esta obra es divertir y lo consigue con creces.
Groucho nace con el cambio de siglo —“no voy a decir qué siglo, cada uno puede hacer sus conjeturas”, sostiene al comienzo del libro—, en el seno de una familia humilde de Yorkville, Nueva York. Desde muy jóvenes, tanto él como sus hermanos se ven obligados a ganarse la vida como pueden, aceptando pequeños trabajos. Pronto hacen aparición las dotes artísticas y musicales de todos ellos y comienzan su andadura en la  comedia de variedades. Son unos años duros, de giras interminables por pequeñas ciudades, en condiciones ínfimas y a cambio de muy poco dinero, pero les servirán para darse a conocer y abrirse camino en el mundo del espectáculo. De aquí darán el salto a Broadway para más tarde triunfar definitivamente en el cine, donde alcanzarán sus mayores éxitos.

Este libro consiste en un encadenamiento de anécdotas y situaciones absurdas, como las que mostraban sus películas, en las que lo importante era el sketch en detrimento del argumento, narradas con un ritmo ágil. La habilidad de Groucho Marx reside en su capacidad para enlazar una anécdota con otra y que esto no canse al lector, sino todo lo contrario, que consiga atraparlo e introducirlo en su universo hilarante y genial. Otro asunto diferente es la veracidad de lo que narra; suponemos que en algunos casos los acontecimientos debieron de ser ciertos, en muchos, exagerados y en otros tantos, producto de su imaginación.
Supongo que uno podría escribir una autobiografía detallada, honesta y sincera, pero para ir sobre seguro debería ser publicada póstumamente.
Lo que hace de Groucho y yo un libro interesante es su sentido del humor irónico y mordaz, sus irreverencias y su estilo personal, es decir, su lado más Groucho (y menos yo). Groucho ha trasladado al papel de manera acertada la esencia de su personaje, sus réplicas sorprendentes y sus chispeantes frases para recordar.

El problema de escribir un libro acerca de ti mismo es que no puedes andarte con bromas. Si escribes acerca de otra persona, puedes estirar la verdad de aquí a Finlandia. Si escribes acerca de ti, la más mínima desviación te hace dar cuenta de inmediato que bien puede haber honor entre los ladrones, pero que tú eres un cochino mentiroso.


Groucho Marx en la Biblioteca