23 octubre 2009

Opiniones de un payaso, Heinrich Böll

Leire Frisuelos

En esta novela publicada en 1963, Heinrich Böll premio Nobel de Literatura en 1972, da voz a Hans Schnier, un payaso en horas bajas, alcohólico, arruinado, abandonado por su mujer y profundamente solo. Schnier reflexiona en primera persona acerca de su infancia, su familia y su relación con Marie, de  forma que el lector va descubriendo los motivos de su profundo pesar. A lo largo de un único día durante el cual no sale de su apartamento en Bonn, el protagonista se dedicará a telefonear a sus amigos y familiares para pedirles dinero, puesto que una lesión le impide trabajar. Las conversaciones telefónicas se suceden junto al relato de algunos episodios significativos de la vida de este payaso que “colecciona momentos” y posee una extraña facultad:

Olvidé mencionar que soy sensible no sólo a la melancolía y a la jaqueca, sino que poseo, además, otro don casi místico: puedo percibir olores por teléfono y Kostert despedía un ofensivo hedor a pastillas de esencia de violetas.

Hans Schnier es un hombre amargado y melancólico pero también conmovedor, inteligente y sincero, con un refinado sentido del humor y la ironía “que se había hecho culpable del peor de los pecados en un payaso: despertar compasión”. Herido tras el reciente abandono de Marie por un líder espiritual ultra-católico, el protagonista arrastra consigo rencores y conflictos de un pasado incapaz de superar, condicionando así cualquier relación con las personas que le rodean hasta el punto de quedar recluido al margen de la sociedad.

En la novela ocupan un papel importante las reflexiones sobre el pasado nazi alemán y su percepción distorsionada por una parte de la sociedad, la hipocresía y, por encima de todo, la represión ejercida por un catolicismo asfixiante. La vida del protagonista está determinada por la opresión católica radical, presente en una parte de la sociedad alemana de los años sesenta, ejercida por su familia y su círculo social.
 Sí, la Iglesia es rica, tan rica que apesta. En realidad apesta  a dinero, como el cadáver de un hombre rico. Los cadáveres de los pobres huelen bien, ¿lo sabía usted?
Este tema es una constante en la obra de Böll, escritor católico que  ataca desde sus textos la intolerancia y el extremismo de este modo de concebir la religión tan limitador para el ser humano. Así lo vemos también en otras de sus obras como Retrato de un grupo con señora y El honor perdido de Katharina Blum, entre otras.

Más allá de la crítica religiosa y social, en Opiniones de un payaso, la habilidad de Heinrich Böll como narrador queda patente en la creación de una voz literaria llena de matices, que se define a sí misma desde el primer párrafo, veraz y descarnada, alejándose de los estereotipos y dotándose de una profunda solidez.


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