02 diciembre 2009

Tom Jones, Henry Fielding

Elodia Hernández

Tom Jones es una divertida novela escrita a mediados del siglo XVIII (publicada en 1749), por Henry Fielding. Narra parte de la vida (infancia y juventud) del protagonista, que da título al libro. Aunque es una novela de aventuras, creo que es sobre todo una  divertidísima historia, que empieza contando cómo encuentran a Tom Jones, abandonado encima de la cama del señor Allworthy. Éste, después de averiguar quiénes son sus padres, decide acogerlo y educarlo como a un hijo.


Así, Tom crece con todas las comodidades, pero sin olvidar nunca que es un bastardo. Ya en su juventud es acusado falsamente, y el Señor Allworthy le echa de su casa. Además se enamora de Sofía, hija del terrateniente vecino; pero éste es un amor imposible dado el origen de Tom. En ese momento empiezan sus aventuras, y no sólo las de él, que irán acompañadas de varios enredos y casualidades que harán la historia más amena y divertida. De esta forma van confluyendo una serie de personajes que, unos por unos motivos, otros por otros se ven obligados a huir; y otros salen en su busca o persecución, hasta que casi al final confluyen todos en Londres.

Se trata de la primera novela larga en lengua inglesa, con gran cantidad de referencias al momento histórico en el que está ambientada, así como a autores clásicos. También llama mucho la atención los paralelismos que tiene esta historia con el Quijote, en la forma de contar el viaje y las aventuras que éste conlleva, pero principalmente porque Fielding no deja de hacer referencias a esta obra, no sólo en la estructura de la misma, dividida en capítulos titulados de forma irónica como aquél, o la similitud entre Sancho y Partridge, sino también con referencias en el texto a Cervantes y su obra,  manifestando su admiración y hasta su intención de hacer algo parecido en inglés.

En definitiva, Tom Jones es una novela que, a pesar de su extensión, no se hace en ningún momento aburrida, con personajes muy bien descritos, por los que el autor refleja claramente lo que siente. Existe una versión cinematográfica de 1963, dirigida por Tony Richardson y protagonizada por Albert Finney y Susannah York.


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