15 enero 2010

El subdesarrollo social de España:causas y consecuencias. Vicenç Navarro

Leire Frisuelos

    No es posible comenzar a escribir acerca de uno de los ensayos de Vicenç Navarro (Barcelona, 1937) sin antes repasar, acaso de forma superficial, algunos elementos de su impresionante biografía profesional que sin duda acreditan el corpus teórico del autor. A principios de los sesenta, con apenas veinticinco años, se exilia por motivos políticos e inicia una carrera que lo llevará a residir en Suecia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Destaca su activa participación como asesor en asuntos sociales para diferentes gobiernos en Europa y América, como el violentado de Salvador Allende en Chile, el socialdemócrata sueco o el socialista en España. Instituciones relevantes de la talla de la OMS, Naciones Unidas o la Casa Blanca han contado con su experiencia. Actualmente es catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y profesor de Políticas Públicas en The John Hopkins University, en Baltimore. Ocupaciones que compagina con la dirección del Observatorio Social de España además de ejercer, incansable, tareas de escritura y periodismo, fruto de las cuales son sus más de veinticuatro libros. Una obra ensayística (y al parecer una vida) dedicada por entero a las políticas públicas.

  El subdesarrollo social de España. Causas y consecuencias (Anagrama, 2006), es un amplio ensayo sobre las carencias del estado del bienestar español en el que Navarro reflexiona sobre diversos temas como la educación, el sistema sanitario, el mercado de trabajo, las políticas de apoyo a la familia y a la mujer; la Política Social española, en definitiva. El autor demuestra mediante un minucioso análisis de los datos que España está a la cola en inversión social en comparación con el resto de países de la Unión Europea. En este sentido, aboga por la concepción “nórdica” del estado social, según la cual, los resultados de las políticas sociales se entienden como legítimos derechos y no como prestaciones asistenciales del Estado en favor de los ciudadanos con menos recursos.

    No podríamos hablar de este libro sin destacar que se trata de un ensayo de lectura muy amena, ya que combina perfectamente el rigor académico y el conocimiento profundo de la realidad con un gran afán divulgativo y de acercamiento al lector. Su estilo fluido, directo y alejado de tecnicismos crea una obra a la que se puede (y debe) acercar cualquiera que esté interesado en el tema.

    En lo que respecta a la organización del ensayo, éste se estructura en cuatro partes. En la primera, Navarro expone de manera exhaustiva los déficits del estado del bienestar español. De este modo, analiza los porcentajes de PIB que dedican los países de la Unión Europea al gasto social, haciendo hincapié en el proceso de desconvergencia social español. La segunda parte se remonta a las causas históricas del subdesarrollo centrándose en la dictadura franquista y en la marcada división de clases imperante desde entonces en nuestro país. En la tercera, el autor critica el neoliberalismo, la globalización entendida sólo como globalización empresarial, el empobrecimiento de la clase trabajadora y la dictadura de los mercados financieros. En el último bloque señala algunas posibles alternativas para intentar mejorar esta situación de cara al futuro.

    Es necesario señalar que Vicenç Navarro toma partido sin ser tendencioso, desmitificando conceptos comúnmente admitidos sin cuestionamiento previo. No es raro encontrar en este tipo de ensayos tan pegados a la actualidad regañinas panfletarias que se quedan en la superficie y en el ataque gratuito sin reflexión de fondo. En el caso que nos ocupa sucede todo lo contrario: el autor habla desde la experiencia forjada en administraciones reales con problemas reales y no desde la teoría academicista de brillantes términos. Sin lugar a dudas, la crítica que hace Navarro es constructiva y, en su modo de acercarse a lo social, se percibe un claro afán por encontrar vías para mejorar nuestra calidad de vida. Si algo se puede decir de él es que es alguien concernido por la realidad.