12 julio 2011

Portugal: Un verano de libros y viajes II

Elodia Hernández

Este verano de libros y viajes lo comenzamos con lecturas provenientes de nuestro país vecino. Que las disfrutes.
La Edad de Oro de la literatura portuguesa se sitúa en el Renacimiento. El siglo XVI comienza para la literatura portuguesa con la introducción de nuevos géneros, provenientes en general del extranjero, sobre todo de Italia. La épica se desarrolló principalmente gracias a la figura de Luís de Camões, quien fue capaz de fundir los elementos clásicos y los portugueses para crear una nueva poesía, y sobre todo una verdadera épica culta nacional, especialmente con su obra Os Lusíadas.

 En general, la literatura portuguesa del siglo XVII ha sido considerada inferior a la del siglo anterior. De hecho puede apreciarse un declive general, tanto político como cultural, en este siglo. La afectación marcó la literatura de la primera mitad del siglo XVIII, aunque comenzaron a apreciarse algunos cambios graduales que desembocarían en la gran reforma literaria conocida como Romanticismo.
A comienzos del siglo XIX, se experimentó una revolución literaria iniciada por Almeida Garrett, quien había entrado en contacto con el Romanticismo inglés y francés durante su exilio, y que decidió basar sus obras en la tradición nacional portuguesa. Pero sin duda, el mayor artista de este periodo es José Maria de Eça de Queiroz.

  El gran poeta de comienzos del siglo XX es Fernando Pessoa, considerado como el mejor poeta portugués de todos los tiempos, en competencia únicamente con Camoens. Otro poeta que compartió páginas con Pessoa en la revista modernista Orpheu fue Mário de Sá-Carneiro. A mediados del siglo, surgen dos tendencias opuestas en la literatura portuguesa: uno de ellas en torno a la revista Presença, más cercana al vanguardismo, y la otra, próxima al neorrealismo, en torno a la colección Nuevo Cancionero, con figuras como Álvaro Feijó, Joâo José Cochofel, Carlos de Oliveira o Manuel de Fonseca. También es de esta época el grupo surrealista de Lisboa, cuyas figuras principales fueron António Pedro, MárioCesariny de Vasconcellos y Alejandro O'Neill.

A principios de los 1970, en plena dictadura, se publicaron una serie de obras de Maria Isabel Barreno, Maria Teresa Horta y MariaVelho da Costa, provocando una gran polémica por su contenido erótico y feminista; su publicación fue prohibida, y sólo pudieron reeditarse tras la caída de la dictadura. Otra poetisa destacable de esta misma época fue Sophia de Mello Breyner, autora de una amplia obra. En los últimos años del siglo XX y comienzos del XXI, la literatura portuguesa en prosa ha demostrado una gran vitalidad, gracias a escritores como António Lobo Antunes y sobre todo el Premio Nobel de Literatura José Saramago.

Luís Vaz de Camões (1524-1580)
  Uno de los más grandes poetas portugueses, cuya obra principal, Os Lusiadas (1572), se considera el poema épico nacional portugués. La obra se inspira tanto en la Eneida de Virgilio, como en Orlando furioso, del poeta italiano Ludovico Ariosto. Enlazadas con la historia del viaje de Vasco da Gama aparecen intensas referencias narrativas y proféticas a otros acontecimientos de la historia de Portugal, y también a determinadas ideas cristianas y humanistas. Aunque la obra ensalza las hazañas de los hijos de Lusus esto es, los lusiadas, o portugueses, también refleja la amargura con respecto a los aspectos más crueles del colonialismo portugués.

José María Eça de Queiroz (1845-1900)
Formó parte de un grupo de intelectuales portugueses impulsores de reformas artísticas y sociales, abogando por el realismo y el naturalismo en la literatura. Durante sus años de cónsul, Eça de Queirós escribió sus novelas más famosas, en las que denunció los males de la vida portuguesa contemporánea. El crimen del padre Amaro (1875) trata de los efectos destructivos del celibato en un sacerdote de carácter débil y los peligros del fanatismo en una ciudad portuguesa de provincias; El primo Basilio (1878) satiriza el amor romántico. Considerada su obra maestra, Los Maias (1888), narra la degeneración de una familia como símbolo de la decadencia de la clase alta de la sociedad portuguesa. La ciudad y las sierras (publicada póstumamente en 1901) despliega su nostalgia por las bellezas del campo portugués.

Fernando Pessoa (1888-1935)
Es sin duda alguna el poeta portugués más importante del siglo XX, sin embargo no alcanzó reconocimiento hasta después de su muerte. Pessoa publicó bajo varios heterónimos, cada uno con su personalidad propia: el maestro Alberto Caeiro, el estudioso clasicista Ricardo Reis, el alcohólico Álvaro de Campos y el filósofo Bernardo Soares. La diferencia que existe entre las obras de cada uno de ellos, hace casi increíble el hecho de que hayan sido escritas por un sólo hombre. De su obra puede decirse que representa todos los aspectos diferentes de la personalidad del poeta con una completa variedad de voces y diferentes estilos individuales.

José Saramago (1922-2010)
 Escéptico, intelectual y comprometido con el género humano, mantuvo una postura ética y estética por encima de partidismos políticos. Alzado del suelo (1980) fue la novela que le reveló como el gran novelista maduro y renovador portugués. Siguieron obras de gran interés como Memorial del convento, El año de la muerte de Ricardo Reis, La balsa de piedra, Historia del cerco de Lisboa, El evangelio según Jesucristo,  Ensayo sobre la ceguera y otras. En 1998 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Antonio Lobo Antunes (1942)
Participó en la última fase de la guerra de liberación colonial de Angola, tema recurrente en muchos de sus libros. Es junto a José Saramago el escritor portugués mas traducido en el extranjero. Es autor entre otras obras de: Memoria de Elefante, Fado Alejandrino, El orden natural de las cosas, La muerte de Carlos Gardel, Manual de Inquisidores, Esplendor de Portugal, etc.

En el vestíbulo de la Biblioteca encontrarás estos libros y muchos más, además de cine y música, que podrás llevarte en préstamo si lo deseas