11 diciembre 2013

Gerona, Benito Pérez Galdós.

Néstor Prádes
Gerona es la séptima novela de la primera serie de los Episodios Nacionales que Benito Pérez Galdós escribió entre 1872 y 1912. En ellos repasa los grandes acontecimientos que ocurrieron en la convulsa España del siglo XIX.  En esta primera serie se ocupa de la Guerra de la Independencia Española. Lo hace de forma concisa y concreta, sirviéndose de la observación directa y de una cuidada documentación que impregna sus novelas del mayor realismo posible, alejándose así de las idealizadas novelas históricas del Romanticismo y dando ejemplo de cómo deben escribirse este tipo de obras. 

Gerona, a diferencia del resto de novelas que componen esta serie,  no está protagonizada por Gabriel Araceli; en este caso el testigo lo recoge su amigo, Andrés Marijuán. Ambos se encuentran huyendo de los franceses camino de Cádiz. Gabriel le cuenta lo ocurrido en el sitio de Zaragoza, pero nada es comparable a lo que Andrés acaba de vivir en el de Gerona.

  Corre el año 1808 y la ciudad catalana se prepara para someterse al segundo sitio por parte de las tropas napoleónicas que, tras el fracaso en la Batalla de Bailén, se empeñan en seguir ocupando la península Ibérica. La situación personal de Andrés también es complicada: su jefe y padre de su amada Siseta acaba de morir, dejando huérfanos a ella y a sus tres hermanos menores. Por este motivo y sin dudarlo un momento, Andrés  decide ocuparse de los cuatro una vez finalizado el asedio.


  Mientras, toda la ciudad, al mando del general Álvarez de Castro, está convencida de poder resistir el tiempo necesario hasta que lleguen refuerzos que puedan liberarles del ejército francés. Pero la opresión cada vez se hace más patente, el cerco se vuelve más y más asfixiante y la ciudad se va reduciendo a su mínima expresión. La inteligente defensa del general, efectiva durante los primeros días, queda neutralizada cuando los franceses deciden dejar de atacar y cierran la entrada y la salida de cualquier persona o mercancía, dejando a los ciudadanos de Gerona a su propia suerte. Los alimentos escasean, los niños y los ancianos languidecen por las calles esperando la muerte, los soldados desilusionados y sin fuerzas empiezan a hablar de rendición. Todo es lúgubre y siniestro y los habitantes van perdiendo poco a poco la razón. La situación ante la falta de alimentos es tan insostenible, que la antropofagia ronda las mentes de muchos de ellos como única salvación para combatir la terrible hambruna; incluso las ratas han abandonado la ciudad, temerosas de convertirse en un apetitoso bocado.

  En este sentido es relevante el pasaje en el que Galdós nos cuenta cómo los hermanos de Siseta, ante la falta de alimentos, se dedican a perseguir a un grupo de ratas. Entre todas ellas destaca una por encima de las demás, es grande y oronda y parece mandar sobre el resto. A esta la llamarán Napoleón, y su historia parece ser una metáfora de lo que le va a pasar al mismísimo emperador en un futuro no muy lejano.Aunque de momento sus tropas siguen allí, esperando su oportunidad.

  En definitiva, podemos decir que estamos ante una estupenda novela de un estupendo escritor, que pone en jaque la resistencia del ser humano ante la adversidad. Gracias a relatos como Gerona, conocemos mejor algunos pasajes de nuestra memoria que nunca se deberían olvidar.