08 marzo 2014

El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida. Philippe Delerm



Miriam Martín Martín

El primer trago de cerveza es el único que vale la pena. Es un placer amargo: bebemos para olvidar el primer trago”. Así es este breve libro de Philippe Delerm: una inmersión en los pequeños detalles de la vida, esos que nos acompañan cotidianamente y en los que no reparamos, pese al placer que nos otorgan. Beber un oporto, ir a comprar pasteles, ver el Tour de Francia, un viaje en coche, son algunos de los momentos que narra el autor, con un lenguaje casi poético que nos incluye, haciéndonos experimentarlos a través de la lectura.

Las cosas materiales son importantes porque nos llevan a otros lugares y a otro tiempo, nos llenan de recuerdos. Los pequeños placeres de la vida suponen una breve pausa en el tiempo donde poder disfrutar tranquilamente, sin problemas ni preocupaciones. El acierto de Delerm es hacernos reparar en esa quietud pacífica del hogar, de lo familiar, de lo rústico, aderezada con placeres culinarios. Ese momento donde “tras un largo silencio de claro bienestar, alguien dice: sólo falta ir a buscar el pan”.

La gastronomía es una parte esencial en esta obra sosegada que nos habla de la paz que hay en lo rutinario: “Podemos sentarnos ante la mesa familiar y adoptar de inmediato ese ritmo indolente, relajante, que parece dictado por un metrónomo interior. Es fácil desgranar guisantes”. Delerm nos invita a recorrer las estaciones recogiendo moras, disfrutando de un banana split, saboreando una copita de Oporto.

Un libro donde lo importante del viaje se halla en el propio trayecto. En definitiva, un breve recorrido por el placer que nos aportan las pequeñas cosas, desde una mirada poética y calmada que nos hará volver a la infancia con el olor de las manzanas, sentir el frío del invierno mientras comemos un croissant en la calle o dejar que nos invada la nostalgia con el primer trago de cerveza, tras el cual ya nada será lo mismo.