24 abril 2017

Metafísica de los tubos


Teresa Merelo 

El mundo a través de los ojos de un bebé.  Pero no de un bebé cualquiera, sino de una niña especial, posiblemente superdotada, que durante los primeros dos años opta por vegetar, pues no encuentra nada interesante que le lleve a salir de ese estado, que se considera  a sí misma dios y que se percibe como un tubo, una estructura rígida con orificio de entrada y de salida por cuyo interior fluye el universo… ¡hasta que descubre el placer en forma de chocolatina!

"Los tubos son una singular mezcla de plenitud y vacío, de materia hueca, una membrana de existencia que protege un haz de inexistencia"

Esto es lo que nos propone  Amélie Nothomb en Metafísica de los tubos, una novela  con tintes autobiográficos,  donde narra la infancia de la protagonista durante sus primeros tres años en Osaka, en el seno de una familia de diplomáticos belgas.

Imbuida de la cultura japonesa  donde la infancia, desde el nacimiento hasta el parvulario, es una etapa muy especial,  nos habla de ese periodo en el que se siente omnipotente, poderosa y distante, como un dios.
"A su imagen y semejanza, me sentía preciosa y peligrosa, inofensiva y mortal, silenciosa y tumultuosa, odiosa y feliz, dulce y corrosiva, anodina y rara, pura y embargante, insidiosa y paciente, musical y cacofónica, pero, por encima de todo, más que cualquier otra cosa, me sentía invulnerable"
Desde ahí  nos plantea sus obsesiones,   sus gustos y rechazos;   las relaciones humanas con los seres más cercanos: sus padres y hermanos y su aya japonesa a la que le une un vínculo muy especial. La naturaleza es un personaje más del relato, siempre presente,  a veces como cambiante telón de fondo a través  del curso de las estaciones,  y otras veces con su protagonismo propio, y siempre contemplada  a través de los ojos de la protagonista  que se mantiene admirada ante su armonía y su belleza. Como iremos viendo, a pesar de lo limitado de su experiencia, este bebé es capaz de percibir,  interpretar y analizar el mundo y su vida  de un modo muy coherente.

Metafísica de los tubos es una novela desconcertante a ratos, divertida, irónica,  tierna y de lectura rápida pero no superficial,  pues su profundidad es manifiesta. Da pie para pensar y ver lo que hay más allá de las palabras. La autora nos propone  un relato capaz de encerrar reflexiones metafísicas en frases sencillas,  reflexionando  sobre temas como la infancia, el lenguaje, la vida y la muerte de manera lúcida,  ácida y humorística.

 "¿Por qué los dioses iban a ser inmortales? ¿En qué medida podía la inmortalidad convertir a alguien en divino? ¿Acaso es menos sublime la peonía por el hecho de marchitarse?"

Se trata de una novela corta (143 páginas) y la historia está relatada de manera amena, pero aunque es fácil de leer, es necesario hacerlo de manera tranquila para poder acceder a todo lo que la autora nos quiere transmitir.


Amélie Nothomb en la biblioteca de la UNED