05 junio 2017

Confrontando el mal. Ensayos sobre memoria, violencia y democracia

Paloma L. Sanz

Esta reseña es para alivio intelectual de todos aquellos que tenemos gusto por la literatura, el cine o cualquier expresión artística relacionada con el terror, los crímenes, la violencia y, en general,  las peores actividades que puede llevar a cabo el ser humano solo, o en compañía de otros. Visto así pudiera parecer que somos un reducido y extraño grupo con alguna psicopatología, pero nada más lejos. Este tema, el mal, está presente cada día en nuestras vidas. Tal vez no directamente, pero forma parte de nuestro día a día. Ya sea en conversaciones serias, en las que comentamos las últimas desgracias, individuales o colectivas vistas en los informativos, o en nuestro tiempo de ocio, en el que devoramos libros, películas o series de televisión cuyo tema principal y casi único es esa capacidad de hacer daño que adorna a la especie humana.


¿Por qué nos horroriza el mal a la vez que nos fascina? Ha caído en mis manos estos días un libro de la colección Moral Ciencia y Sociedad de la editorial Plaza y Valdés. “Confrontando el mal. Ensayos sobre memoria,violencia y democracia”, en el que los profesores Antonio Gómez Ramos y Cristina Sánchez Muñoz han recogido el producto de sus investigaciones y las reflexiones, en forma de artículos, de diversos autores buenos conocedores de la materia. Y puesto que hablamos del mal como objeto de investigación, los aspectos políticos, jurídicos y socio-culturales son quizá los más interesantes que han movido a sus autores a la reflexión acerca de las vías por las que los individuos y las sociedades pueden comprender los conflictos de su pasado reciente y del presente más inmediato.
Parece un tema muy sencillo. Cada día leemos sobre este tipo de acontecimientos y los hemos incorporado a nuestra vida con una normalidad que casi asusta. Comemos mientras observamos escenas atroces, cercanas o lejanas en el espacio o en el tiempo. A veces parece que se repiten cíclicamente y nos resultan tan cotidianas.  A menudo nos posicionamos mecánicamente sin pensar más allá de lo que nos marcan los límites de nuestros prejuicios ideológicos, culturales o de cualquier tipo. Pero, ¿hemos reflexionado alguna vez sobre distintos aspectos de todo ese daño del que somos testigos o protagonistas?

El texto comienza intentando dar una explicación conceptual sobre un tema que es inabarcable. La capacidad humana de profundizar en las formas de hacer mal es infinita y la posibilidad de catalogarlas, a pesar de los muchos intentos, es inútil.

¿Cómo se mide el mal? ¿Por el número de víctimas? ¿Por la dimensión del daño causado? ¿Por su duración en el tiempo? ¿Es menor el sufrimiento si se infringe a un solo individuo? ¿Es mayor si se realiza a un colectivo?... ¿De dónde viene el mal? ¿Cuál es su origen? Una vez causado, ¿cómo lo gestionamos?.

Es un libro que plantea más preguntas que respuestas, que invita a la reflexión y a la discusión y ofrece para ello distintos artículos y referencias a otros textos y autores. Que nos sorprende con cuestiones que nos conciernen y comprometen a través de ejemplos de nuestro pasado reciente. El daño es un acontecimiento que se produce en un breve espacio de tiempo, sin embargo, sus consecuencias precisan de un largo período de tramitación. La Guerra Civil duró unos tres años, y ya van dos generaciones afectadas y con problemas en la gestión de sus consecuencias. En Alemania, doce años de Nacional Socialismo  han provocado dos o tres generaciones que sufren sus consecuencias.

Las últimas reflexiones del libro son también las más interesantes y las que nos vinculan directamente con nuestra historia más reciente, las consecuencias del mal. La reparación, la justicia, la memoria…
El mal continúa. Siempre está ahí, al igual que sus efectos. Podemos utilizarlo en cualquiera de sus presentaciones para sobrecogernos, hacer subir nuestra adrenalina, quejarnos o ponernos de perfil. Pero como no podemos obviarlo, este “Confrontando el mal” nos puede ayudar a no verlo con superficialidad.